Quién no recuerda el cuento de risitos de oro y la voz de papá oso diciendo: "¿Quién comió de mi sopa?" Pues el día de ayer me he encontrado con una grata sorpresa al abrir mi agenda (no piensen que a la hora de comer mi sopa). Mi agenda es de esas pequeñas, que en un par de hojas presenta toda una semana, así que ayer que la abrí para revisar las anotaciones que hubiera hecho para la semana, en el día miércoles encontré una anotación tan alegre como inesperada. Al ver la anotación me pregunté en voz alta y ronca: (al puro estilo de papá oso) "¿Quién escribió en mi agenda?".
Al principio, dude, pues rara vez me separo de mi agenda, y pensé que podría haber desarrollado un síndrome de doble personalidad, y para evitar el riesgo de no ser felicitado el día de mi cumple, me escribí una autofelicitación. Claro que la letra ( que difiere mucho de la mía) y especialmente los dibujillos de flores, me hicieron pensar que había gato encerrado. O mejor dicho, duende encerrado. Claro, de quién sospechar sino de los duendes. Aunque uno nunca sabe, igual mi doble personalidad es al más puro estilo de Golum en "el Señor de los anillos: las dos torres" y hasta se preocupa (o ¿me preocupo?) de escribir diferente cuando cambia de personalidad. Pero nada, que el psiquiatra me ha dicho que yo no tengo doble personalidad, que por más que busque ser especial en algo, soy de lo más común y corriente.
En fin, pues nada aseguir averiguando sobre la pista de los duendes. Para ello fui a visitar mi amiga el Oráculo (Si la de Matrix, entendieron bien). Ella revisó minuciosamente y después de resaltar que letra "E" estaba escrita de manera muy especial, concluyó que esa no era su letra. Que decirles, me sentí como Neo cuando el Oráculo le dijo que no era el elegido. Sin embargo no me dí por vencido y me pusé a buscar cartas de mis amigos, lo que resultó en un búsqueda infructuosa porque resulta que mis amigos me escriben por "imeil" o "feisbuk". Otro callejón sin salida.
Entonces hice algo que debí haber hecho desde el principio: Recordar que había hecho con mi agenda las últimas semanas. Y en ese momento llegó la luz. Claro hace 2 semanas me dejé la agenda sobre el escritorio de la facultad y ese fue el momento en que el duende aprovechó para escribir su felicitación. Así que querido duende, o mejor dicho, querida duende: gracias por tu felicitación me has alegrado la semana y por supuesto el día de mañana.
P.D. Me gusta que seas morena.
P.D.2. Si no eres morena entonces es que te has pintado el cabello.
El Guerrero
Todos tenemos un maestro y un guerrero en nuestro interior que nos sirven de guía en el camino de la vida. El maestro no es otra cosa que nuestra sabiduria interna heredada de nuestros ancestros. El guerrero es nuestro deseo de luchar por aquello que necesitamos alcanzar para crecer como personas. El diálogo entre el maestro y el guerrero es necesario para completar la gesta más dificil de la vida: aprender a vivir en el aquí y en el ahora, y tal y comos somos.
martes, 24 de mayo de 2011
El misterio de la agenda
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