viernes, 13 de julio de 2012

El día en que el aprendiz se convierte en guerrero

Querido Láak’iich:

Hay días que comienzan con noticias que nos descolocan y en los que parece que el futuro se desmorona a pedazos. Es en esos días en que si nuestra sabiduría nos aconseja y el universo lo permite, recibimos las cosas más maravillosas e inesperadas. Es en esos días en que nos toca enfundarnos la armadura y tomar la armas en las que hemos trabajado durante largo tiempo. Es el momento de ir a batalla con nada más que nosotros mismos y la certidumbre de la confianza en que estamos preparados.

Y es en el momento en que nos plantamos en el campo de batalla que todo temor desaparece, y manejamos nuestras armas con habilidad de los grandes guerreros. Y entonces aparece el maestro guerrero y recibimos su bendición para enfrentar todo aquello que se nos presente en la lucha que se avecina. Y al inciar la batalla nos sentimos transformados; hemos dejado de ser aprendices para convertirnos en guerreros.

Gracias Taatáa ka'nsah  (Papa Maestro) por tu bendición


Láak’fayo