"El destino une y separa a las personas, pero no existe ninguna fuerza que sea tan grande que haga olvidar a las personas
que, por algún motivo, algún día nos hicieron felices"...
Hay un momento en la vida que tú sabes quien es importante para tí, quien nunca lo fué, quien ya no lo es y quien lo será siempre.
Gracias Shuhart por el tiempo que compartimos juntos.
El Guerrero
Todos tenemos un maestro y un guerrero en nuestro interior que nos sirven de guía en el camino de la vida. El maestro no es otra cosa que nuestra sabiduria interna heredada de nuestros ancestros. El guerrero es nuestro deseo de luchar por aquello que necesitamos alcanzar para crecer como personas. El diálogo entre el maestro y el guerrero es necesario para completar la gesta más dificil de la vida: aprender a vivir en el aquí y en el ahora, y tal y comos somos.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Para Shuhart
martes, 24 de mayo de 2011
Querido Láak’iich:
"El más excelso acto de amor que puedes realizar no es un acto de servicio, sino un acto de contemplación, de visión. Cuando sirves a las personas, lo que haces es ayudar, apoyar, consolar, aliviar su dolor... Cuando las ves en su belleza y bondad interiores, lo que haces es transformar y crear." Anthony De Mello.
Y por eso cada día intento no hacer, no intervenir en tu batalla aunque me es difícil. Y también por eso cada día intento contemplar tu bondad, y tu fuerza interiores.
Que le Gran Maestro te guié y te acompañe. Un abrazo desde el otro lado del charco.
Tu hermano Láak’fayo.
El misterio de la agenda
Quién no recuerda el cuento de risitos de oro y la voz de papá oso diciendo: "¿Quién comió de mi sopa?" Pues el día de ayer me he encontrado con una grata sorpresa al abrir mi agenda (no piensen que a la hora de comer mi sopa). Mi agenda es de esas pequeñas, que en un par de hojas presenta toda una semana, así que ayer que la abrí para revisar las anotaciones que hubiera hecho para la semana, en el día miércoles encontré una anotación tan alegre como inesperada. Al ver la anotación me pregunté en voz alta y ronca: (al puro estilo de papá oso) "¿Quién escribió en mi agenda?".
Al principio, dude, pues rara vez me separo de mi agenda, y pensé que podría haber desarrollado un síndrome de doble personalidad, y para evitar el riesgo de no ser felicitado el día de mi cumple, me escribí una autofelicitación. Claro que la letra ( que difiere mucho de la mía) y especialmente los dibujillos de flores, me hicieron pensar que había gato encerrado. O mejor dicho, duende encerrado. Claro, de quién sospechar sino de los duendes. Aunque uno nunca sabe, igual mi doble personalidad es al más puro estilo de Golum en "el Señor de los anillos: las dos torres" y hasta se preocupa (o ¿me preocupo?) de escribir diferente cuando cambia de personalidad. Pero nada, que el psiquiatra me ha dicho que yo no tengo doble personalidad, que por más que busque ser especial en algo, soy de lo más común y corriente.
En fin, pues nada aseguir averiguando sobre la pista de los duendes. Para ello fui a visitar mi amiga el Oráculo (Si la de Matrix, entendieron bien). Ella revisó minuciosamente y después de resaltar que letra "E" estaba escrita de manera muy especial, concluyó que esa no era su letra. Que decirles, me sentí como Neo cuando el Oráculo le dijo que no era el elegido. Sin embargo no me dí por vencido y me pusé a buscar cartas de mis amigos, lo que resultó en un búsqueda infructuosa porque resulta que mis amigos me escriben por "imeil" o "feisbuk". Otro callejón sin salida.
Entonces hice algo que debí haber hecho desde el principio: Recordar que había hecho con mi agenda las últimas semanas. Y en ese momento llegó la luz. Claro hace 2 semanas me dejé la agenda sobre el escritorio de la facultad y ese fue el momento en que el duende aprovechó para escribir su felicitación. Así que querido duende, o mejor dicho, querida duende: gracias por tu felicitación me has alegrado la semana y por supuesto el día de mañana.
P.D. Me gusta que seas morena.
P.D.2. Si no eres morena entonces es que te has pintado el cabello.
El Guerrero
Al principio, dude, pues rara vez me separo de mi agenda, y pensé que podría haber desarrollado un síndrome de doble personalidad, y para evitar el riesgo de no ser felicitado el día de mi cumple, me escribí una autofelicitación. Claro que la letra ( que difiere mucho de la mía) y especialmente los dibujillos de flores, me hicieron pensar que había gato encerrado. O mejor dicho, duende encerrado. Claro, de quién sospechar sino de los duendes. Aunque uno nunca sabe, igual mi doble personalidad es al más puro estilo de Golum en "el Señor de los anillos: las dos torres" y hasta se preocupa (o ¿me preocupo?) de escribir diferente cuando cambia de personalidad. Pero nada, que el psiquiatra me ha dicho que yo no tengo doble personalidad, que por más que busque ser especial en algo, soy de lo más común y corriente.
En fin, pues nada aseguir averiguando sobre la pista de los duendes. Para ello fui a visitar mi amiga el Oráculo (Si la de Matrix, entendieron bien). Ella revisó minuciosamente y después de resaltar que letra "E" estaba escrita de manera muy especial, concluyó que esa no era su letra. Que decirles, me sentí como Neo cuando el Oráculo le dijo que no era el elegido. Sin embargo no me dí por vencido y me pusé a buscar cartas de mis amigos, lo que resultó en un búsqueda infructuosa porque resulta que mis amigos me escriben por "imeil" o "feisbuk". Otro callejón sin salida.
Entonces hice algo que debí haber hecho desde el principio: Recordar que había hecho con mi agenda las últimas semanas. Y en ese momento llegó la luz. Claro hace 2 semanas me dejé la agenda sobre el escritorio de la facultad y ese fue el momento en que el duende aprovechó para escribir su felicitación. Así que querido duende, o mejor dicho, querida duende: gracias por tu felicitación me has alegrado la semana y por supuesto el día de mañana.
P.D. Me gusta que seas morena.
P.D.2. Si no eres morena entonces es que te has pintado el cabello.
El Guerrero
viernes, 6 de mayo de 2011
El díscipulo recién llegado
El maestro vió al aprendiz de guerrero recién llegado y le preguntó:
- "¿Qué esperas de un maestro?"
El aprendiz respondió:
- "Espero su luz, que me ilumine".
El maestro sonrío y le dijo:
- "Pues haz venido al lugar equivocado"
- "No puede ser" replicó el parendiz. -"Si usted es considerado entre los sabios de la comarca como el más iluminado. O, ¿es que no quiere compartir conmigo su luz?"
El maestro respondió:
- "La gente desea ser iluminada, sin embargo, los maestros lo único que hacemos es servir de espejo. Así las personas a nuestro alrededor pueden descubrir su luz interior e iluminarse a si mismos y a la vez convertirse en espejos para los demás."
..........
Muchas veces buscamos fuera las respuestas que solo nuestro corazón y nuestra sabiduría interna pueden responder. Otras veces responsabilizamos a los demás de nuestro sufrimiento, cuando está en nosotros dejar de sufrir. Porque aunque nuestra pareja, nuestros padres o nuestros hijos nos acompañan en el camino de la vida, los único responsables de nuestra felicidad somos nosotros mismos. Y es compartiendo nuestra luz que somos espejos, porque todo ser humano sin excepción es un ser de luz.
- "¿Qué esperas de un maestro?"
El aprendiz respondió:
- "Espero su luz, que me ilumine".
El maestro sonrío y le dijo:
- "Pues haz venido al lugar equivocado"
- "No puede ser" replicó el parendiz. -"Si usted es considerado entre los sabios de la comarca como el más iluminado. O, ¿es que no quiere compartir conmigo su luz?"
El maestro respondió:
- "La gente desea ser iluminada, sin embargo, los maestros lo único que hacemos es servir de espejo. Así las personas a nuestro alrededor pueden descubrir su luz interior e iluminarse a si mismos y a la vez convertirse en espejos para los demás."
..........
Muchas veces buscamos fuera las respuestas que solo nuestro corazón y nuestra sabiduría interna pueden responder. Otras veces responsabilizamos a los demás de nuestro sufrimiento, cuando está en nosotros dejar de sufrir. Porque aunque nuestra pareja, nuestros padres o nuestros hijos nos acompañan en el camino de la vida, los único responsables de nuestra felicidad somos nosotros mismos. Y es compartiendo nuestra luz que somos espejos, porque todo ser humano sin excepción es un ser de luz.
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El maestro y el discípulo,
reflexiones breves
jueves, 5 de mayo de 2011
Carta a mi hermano guerrero Láak’iich
Hola Láak’iich:
Estos días una gran tristeza me ha ensombrecido. Es una tristeza profunda que para bien o mal comparto contigo. Es importante que recuerdes el profundo amor fraternal que siento por tí, de todos mis hermanos guerreros eres a quién mas quiero. Sabes que si el precio por verte contento y lleno de alegría fuera mi vida con gusto la daría. Juntos hemos compartido muchos años, cuarto, juegos, escuela, peleas y problemas. Contigo he compartido el camino que nos ha llevado a convertirnos en guerreros, manteniendo un profundo vínculo apesar de la distancia.
Los caminos de los guerreros son tan infinitos como las estrellas en el firmamento, y siempre llega el momento en que el guerrero escoge su propia estrella que será su guía el resto del camino. Es cierto que ahora llegado el momento de que cada uno siga su propio camino y es cierto que el separarnos me causa tristeza, sin embargo esta tristeza no es la que ensombrece mi corazón.
La tristeza que ensombrece mi corazón es más profunda, pues te percibo contento y a la vez sin alegría, con planes de futuro que a la ves asfixian tu presente. Es como si en algún momento te hubieras rendido y comenzaras a conformarte. Como si en algún momento hubieras decidido librar batallas que no son tuyas, olvidando librar la batalla más importante, la tuya. Y no se trata de ser egoísta, porque los guerreros también luchan por aquellos que lo necesitan, sin embargo el guerrero no puede dejar su lucha personal, porque entonces deja de ser guerrero y no puede ayudar a otros. El guerrero es como una luz que puede iluminar a otros, y que necesita cuidar su llama, para poder seguir iluminado. Y es con tristeza que percibo que tu llama languidece.
Siento haz olvidado que el guerrero es querido, no por sus acciones, sino por lo que es. Recuerda que tus maestros y tus hermanos guerreros te queremos por lo que eres, un gran guerrero del clan Láak’, y no condicionamos nuestro amor a aquello que nos puedas dar. También recuerda que estaremos ahí cuando nos necesites.
Es posible que las palabras que ahora he escrito para ti, carecen de sentido y te parecen más un reproche que la carta de un hermano. Lo sé, por eso tambié nte digo que cuentas con mi apoyo, y con mis oraciones. Te ayudaré siempre y en la medida de mis posibilidades, aunque a veces a ti te parezca que no te ayudo. Recuerda que lo que queremos y deseamos, no siempre es igual a lo que necesitamos.
Sé que sigues siendo un gran guerrero, y que sucederá aquello que tu necesitas para crecer y convertirte en Maestro guerrero.
Te mando un abrazo muy grande y pido al Gran Maestro y al universo que te guién y te den sabiduría en estos momentos de sombras y contraluces.
Láak’fayo
Estos días una gran tristeza me ha ensombrecido. Es una tristeza profunda que para bien o mal comparto contigo. Es importante que recuerdes el profundo amor fraternal que siento por tí, de todos mis hermanos guerreros eres a quién mas quiero. Sabes que si el precio por verte contento y lleno de alegría fuera mi vida con gusto la daría. Juntos hemos compartido muchos años, cuarto, juegos, escuela, peleas y problemas. Contigo he compartido el camino que nos ha llevado a convertirnos en guerreros, manteniendo un profundo vínculo apesar de la distancia.
Los caminos de los guerreros son tan infinitos como las estrellas en el firmamento, y siempre llega el momento en que el guerrero escoge su propia estrella que será su guía el resto del camino. Es cierto que ahora llegado el momento de que cada uno siga su propio camino y es cierto que el separarnos me causa tristeza, sin embargo esta tristeza no es la que ensombrece mi corazón.
La tristeza que ensombrece mi corazón es más profunda, pues te percibo contento y a la vez sin alegría, con planes de futuro que a la ves asfixian tu presente. Es como si en algún momento te hubieras rendido y comenzaras a conformarte. Como si en algún momento hubieras decidido librar batallas que no son tuyas, olvidando librar la batalla más importante, la tuya. Y no se trata de ser egoísta, porque los guerreros también luchan por aquellos que lo necesitan, sin embargo el guerrero no puede dejar su lucha personal, porque entonces deja de ser guerrero y no puede ayudar a otros. El guerrero es como una luz que puede iluminar a otros, y que necesita cuidar su llama, para poder seguir iluminado. Y es con tristeza que percibo que tu llama languidece.
Siento haz olvidado que el guerrero es querido, no por sus acciones, sino por lo que es. Recuerda que tus maestros y tus hermanos guerreros te queremos por lo que eres, un gran guerrero del clan Láak’, y no condicionamos nuestro amor a aquello que nos puedas dar. También recuerda que estaremos ahí cuando nos necesites.
Es posible que las palabras que ahora he escrito para ti, carecen de sentido y te parecen más un reproche que la carta de un hermano. Lo sé, por eso tambié nte digo que cuentas con mi apoyo, y con mis oraciones. Te ayudaré siempre y en la medida de mis posibilidades, aunque a veces a ti te parezca que no te ayudo. Recuerda que lo que queremos y deseamos, no siempre es igual a lo que necesitamos.
Sé que sigues siendo un gran guerrero, y que sucederá aquello que tu necesitas para crecer y convertirte en Maestro guerrero.
Te mando un abrazo muy grande y pido al Gran Maestro y al universo que te guién y te den sabiduría en estos momentos de sombras y contraluces.
Láak’fayo
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