Me invade una tristeza añeja. Una tristeza profunda, de tiempos de antaño enterrada en el olvido.
Siento la necesidad de escapar. Estoy cansado necesito dormir y no puedo , estoy demasiado asustado.
Finalmente me tranquilizo y concilo el sueño. Demasiado tarde ha llegado la hora de partir.
La solitaria tristeza me vuelve a invadir, mientras bajo por las escaleras, con mi equipaje.
Por la calle la nieve cae, ¿será por mí?
Sonrío, aún hay esperanza.
Todos tenemos un maestro y un guerrero en nuestro interior que nos sirven de guía en el camino de la vida. El maestro no es otra cosa que nuestra sabiduria interna heredada de nuestros ancestros. El guerrero es nuestro deseo de luchar por aquello que necesitamos alcanzar para crecer como personas. El diálogo entre el maestro y el guerrero es necesario para completar la gesta más dificil de la vida: aprender a vivir en el aquí y en el ahora, y tal y comos somos.
lunes, 3 de diciembre de 2012
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