jueves, 5 de mayo de 2011

Carta a mi hermano guerrero Láak’iich

Hola Láak’iich:

Estos días una gran tristeza me ha ensombrecido. Es una tristeza profunda que para bien o mal comparto contigo. Es importante que recuerdes el profundo amor fraternal que siento por tí, de todos mis hermanos guerreros eres a quién mas quiero. Sabes que si el precio por verte contento y lleno de alegría fuera mi vida con gusto la daría. Juntos hemos compartido muchos años, cuarto, juegos, escuela, peleas y problemas. Contigo he compartido el camino que nos ha llevado a convertirnos en guerreros, manteniendo un profundo vínculo apesar de la distancia.

Los caminos de los guerreros son tan infinitos como las estrellas en el firmamento, y siempre llega el momento en que el guerrero escoge su propia estrella que será su guía el resto del camino. Es cierto que ahora llegado el momento de que cada uno siga su propio camino y es cierto que el separarnos me causa tristeza, sin embargo esta tristeza no es la que ensombrece mi corazón.

La tristeza que ensombrece mi corazón es más profunda, pues te percibo contento y a la vez sin alegría, con planes de futuro que a la ves asfixian tu presente. Es como si en algún momento te hubieras rendido y comenzaras a conformarte. Como si en algún momento hubieras decidido librar batallas que no son tuyas, olvidando librar la batalla más importante, la tuya. Y no se trata de ser egoísta, porque los guerreros también luchan por aquellos que lo necesitan, sin embargo el guerrero no puede dejar su lucha personal, porque entonces deja de ser guerrero y no puede ayudar a otros. El guerrero es como una luz que puede iluminar a otros, y que necesita cuidar su llama, para poder seguir iluminado. Y es con tristeza que percibo que tu llama languidece.

Siento haz olvidado que el guerrero es querido, no por sus acciones, sino por lo que es. Recuerda que tus maestros y tus hermanos guerreros te queremos por lo que eres, un gran guerrero del clan Láak’, y no condicionamos nuestro amor a aquello que nos puedas dar. También recuerda que estaremos ahí cuando nos necesites.

Es posible que las palabras que ahora he escrito para ti, carecen de sentido y te parecen más un reproche que la carta de un hermano. Lo sé, por eso tambié nte digo que cuentas con mi apoyo, y con mis oraciones. Te ayudaré siempre y en la medida de mis posibilidades, aunque a veces a ti te parezca que no te ayudo. Recuerda que lo que queremos y deseamos, no siempre es igual a lo que necesitamos.

Sé que sigues siendo un gran guerrero, y que sucederá aquello que tu necesitas para crecer y convertirte en Maestro guerrero.

Te mando un abrazo muy grande y pido al Gran Maestro y al universo que te guién y te den sabiduría en estos momentos de sombras y contraluces.

Láak’fayo

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