Te escribo en respuesta a tu carta del miércoles pasado. Primero que nada agradezco tu sinceridad, y no agradezco tus formas. Percibo tanta dureza en tu carta, y lo más triste es que probablemente eres tan dura contigo como lo eres conmigo. Suavidad, hay tanta en el universo d y sin embargo tan poca entre los seres humanos. Pero como dices tu, tu bienestar no es mi asunto así que tu misma.
Pides compasión y misericordia, me gustaría contestarte con una frase lapidaria diciendo: "Recibirás tanta como la que tiene tu carta". La verdad es que prefiero dejarme de frases lapidarias y así poder continuar mi camino.
Y mejor aquí paro, pues ya no quiero poner mi energía en este asunto.
Adeu-siau.
Aprendiz de Guerrero.
P.d. Para cualquier aclaración puedes llamarme al 55-55-sin-corriente.
Todos tenemos un maestro y un guerrero en nuestro interior que nos sirven de guía en el camino de la vida. El maestro no es otra cosa que nuestra sabiduria interna heredada de nuestros ancestros. El guerrero es nuestro deseo de luchar por aquello que necesitamos alcanzar para crecer como personas. El diálogo entre el maestro y el guerrero es necesario para completar la gesta más dificil de la vida: aprender a vivir en el aquí y en el ahora, y tal y comos somos.
jueves, 23 de febrero de 2012
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