Carezco de padres: la tierra y el cielo serán mis padres.
Carezco de hogar: la conciencia será mi hogar.
Carezco de vida y de muerte: el ritmo de mi respiración será mi vida y mi muerte.
Carezco de fuerza divina: la honestidad será mi fuerza divina.
Carezco de riqueza: la comprensión será mi riqueza.
Carezco de secretos mágicos: el carácter será mi secreto mágico.
Carezco de cuerpo: la resistencia será mi cuerpo.
Carezco de ojos: el destello del rayo será mis ojos.
Carezco de oídos: la sensibilidad será mis oídos.
Carezco de miembros: la presteza será mis miembros.
Carezco de estrategia: lo no oscurecido por el pensamiento será mi estrategia.
Carezco de proyectos: tomar la ocasión al vuelo será mi proyecto.
Carezco de milagros: la acción correcta será mi milagro.
Carezco de principios: la capacidad de adaptación a todas las circunstancias será mi principio.
Carezco de táctica: la vacuidad y la plenitud serán mi táctica.
Carezco de talento: la agudeza será mi talento.
Carezco de amigos: mi espíritu será mi amigo.
Carezco de enemigos: el descuido será mi enemigo.
Carezco de armadura: la benevolencia y la virtud serán mi armadura.
Carezco de castillo: el espírit inmutable será mi castillo.
Carezco de espada: la ausencia de interés propio será mi espada.
Samurai Anónimo. Siglo XVI.
Todos tenemos un maestro y un guerrero en nuestro interior que nos sirven de guía en el camino de la vida. El maestro no es otra cosa que nuestra sabiduria interna heredada de nuestros ancestros. El guerrero es nuestro deseo de luchar por aquello que necesitamos alcanzar para crecer como personas. El diálogo entre el maestro y el guerrero es necesario para completar la gesta más dificil de la vida: aprender a vivir en el aquí y en el ahora, y tal y comos somos.
viernes, 14 de octubre de 2011
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