Papá, mi querido papá. Creo que no existe mejor padre en el universo para mí que tú. Y ahora no solo lo creo sino que lo siento en mi corazón. Soy tu "mehenil" que he aprendido tanto de ti y que ahora lo reconoce.
Honro tu sabiduría, tu sangre indígena, tus ojos europeos, tu piel mestiza, y tu alma de guerrero. Agradezco a Dios por tí, y le pido cada día que me parezca más a tí, y que pueda heredar tu sabiduría y tu corazón de guerrero.
Gracias papá por haberme ayudado a ser lo que soy: un gran guerrero del clan Ruiz.
Te quiero mucho Papá
Tu hijo aalfayo
Todos tenemos un maestro y un guerrero en nuestro interior que nos sirven de guía en el camino de la vida. El maestro no es otra cosa que nuestra sabiduria interna heredada de nuestros ancestros. El guerrero es nuestro deseo de luchar por aquello que necesitamos alcanzar para crecer como personas. El diálogo entre el maestro y el guerrero es necesario para completar la gesta más dificil de la vida: aprender a vivir en el aquí y en el ahora, y tal y comos somos.
domingo, 24 de julio de 2011
Carta a Taatáa ka'nsah (Papa Maestro)
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