viernes, 17 de junio de 2011

El poder de las palabras



Hoy les propongo llevar una varita mágica y trabajar con el poder de la palabra.
Que nuestras palabras sean de inspiración, para vivificar, en vez de para desalentar y destruir.
Que nuestras palabras sirvan a la renovación y limpieza en el mundo, viajando, sin nosotros saberlo, a los rincones más lejanos, plantando una semilla aquí y allá.
Que nuestras palabras traigan calor y armonía, unión, que sirvan para sanar y no para herir.
Podemos hablar sin parar, aún en silencio, enviando nuestro amor a todas partes y dando las gracias a la creación. Por ejemplo esta mañana, a los pájaros que nos acompañan con su canto.
La regla es sencilla, pero muy pocos la seguimos: “aprended a hablar con amor y dulzura...”.
Poco a poco notaremos cambios profundísimos en nosotros y descubriremos, sin darnos cuenta, que vivimos en paz.

Así sea.

Anónimo.

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